
El misterio de una reina con gafas y fuera de lugar en El Alcázar
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Como siempre que se plantea un proyecto moderno y rompedor, el complejo Metropol Parasol generó un intenso debate en la ciudad. Pero con el paso de los años este enorme complejo de la Plaza de la Encarnación se ganó el corazón de sevillanos y visitantes. Conocido comunmente como Las Setas por su forma de enormes champiñones, este complejo es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad y su mirador en altura nos permite ver la ciudad en 360 grados a cielo abierto desde el corazón del Casco Antiguo.

En su interior guarda la Plaza de Abastos, pero también el Antiquarium, un conjunto de restos y mosaicos romanos del antiguo foro de Hispalis que es una visita fundamental para conocer el esplendor romano de la ciudad. Toda la zona fue reurbanizada y tiene la singularidad de ser una plaza partida por la circulación del tráfico. Los bancos de esta plaza son semicirculares y corridos, y a la sombra de los árboles de la plaza podemos escuchar el sonido de los juegos de los niños y el rumor de la fuente de piedra. Una fuente que tiene más historia de lo que parece. Realizada en mármol blanco, esta fuente se instaló en 1720 para surtir de agua a la población. Desde aquella época, desapareció el convento, el monumental mercado y los tranvías. Pero ella queda como último testigo y como la fuente pública más antigua de Sevilla. Si miramos las cartelas que presiden su pilar central, leemos parte de su historia itinerante.

Muy cerca de la fuente, podemos ver otro de los grandes azulejos de la ciudad. Sobre el lateral de la Iglesia de la Anunciación, templo de la antigua universidad literaria, vemos retratado al Cristo de la Buena Muerte sobre un fondo de azules intensos, recordando que esta obra maestra del imaginero Juan de Mesa estuvo en esta iglesia hasta que fue llevado a la capilla universitaria, aledaña al Rectorado de la Universidad de Sevilla –que ocupa la vieja Fábrica de Tabacos de Sevilla–.

Si hay una calle central en Sevilla, más allá de su río, es la Avenida de la Constitución. La avenida, tal y como la conocemos hoy como una ancha calle que va de la Puerta de Jerez al Ayuntamiento, es hija de la transformación de la ciudad de cara a la Exposición Iberoamericana de 1929. Y su segunda transformación importante sucedió en 2007, cuando la avenida fue peatonalizada.

Eso nos permitió disfrutar de la monumentalidad de esta calle, en la que se encuentra la Catedral, una mole arquitectónica impresionante construida a lo largo de varios siglos sobre la gran mezquita de la ciudad. La catedral sevillana es la iglesia gótica más grande del mundo, y desde esta calle podemos ver sus detalles. Sentados en las gradas o en los bancos de granito más modernos repartidos por la avenida podemos ver también el Archivo de Indias que, junto con la Catedral y el Alcázar, son la trinidad hispalense Patrimonio de la Humanidad.

En la fachada de este edificio que atesora los documentos más importantes de la España de los descubridores, encontramos una serie de inscripciones. Leemos nombres como "Silva" o "García de la Parra", y se cree que pueden ser nombres de personas relacionadas con el comercio americano, de cuando el edificio fue Lonja. También estuvo en este edificio la Academia Sevillana de Pintura, fundada por Murillo.

En la otra acera, si nos sentamos en las gradas de la Catedral o en el banco cobijado por el magnolio de más de 80 años, vemos una representación de arquitectura sevillana. Al fondo, el antiguo Teatro Coliseo, una sublimación del trabajo con ladrillo y azulejo. Y avanzando con la mirada por la calle, edificios de estilo regionalista sevillano en una recuperación y reinterpretación de la mejor arquitectura de la ciudad por los arquitectos de principios del siglo XX. Al fondo de la avenida, el Ayuntamiento plateresco, con una preciosa decoración inacabada en la que, un artista al que se encargó su terminación hace unas décadas, incluyó el rostro de la actriz Grace Kelly en un medallón.
Junto a la avenida, encontramos un pasaje oscuro y moderno que nos lleva a la Plaza del Cabildo, una de las más bonitas de la ciudad por su forma semicircular y sus balcones en corredor decorados con luminosas pinturas y coloridas macetas. Al otro lado de este edificio, vemos un lienzo de la antigua muralla almohade de la ciudad.
